Vooruit, Nirvana

Hoy es 25 de noviembre de 1991, mi última noche en Gante antes de volver a Cádiz y no me estoy divirtiendo. Hace dos días Nirvana actuó en el Vooruit y Hole fueron sus teloneros. Comenzaron con Drain you, continuaron con School, About a Girl y una de mis favoritas Polly. La Jaguar y la Stratocaster de Cobain, curiosamente, sonaron más afinadas que de costumbre. Dave Grohl marcaba con fuerza cada golpe de bombo y una chica subía cada cinco minutos a ajustar los micros del baterista que no paraban de caerse. Era difícil aguantar la fuerza de Grohl. Quería que se le oyera sobre los amplificadores saturados, y se le oyó. Vaya que si se le oyó. Las colas para entrar llegaban hasta Lammerstraat. Daniele y yo nos habíamos comprado un par de cervezas y fumábamos comentando lo que nos jodía que las bandas hicieran bises en los conciertos. Vimos salir a Frédèric Brebant, riéndose como un loco, contándole a un colega que acaba de hacer la entrevista más surrealista de su carrera. Aún lleva la cámara de 16mm colgada del hombro. No nos defraudaron, sonaron durante casi hora y media y, al final, Cobain, como de costumbre destrozó su Stratocaster blanca. Había que romper una y entre la Jaguar y la Strato no había duda. Versionaron The End de The Doors, bueno, tocaron un par de estrofas en las que Novoselic no paró de decir sandeces por el micrófono mientras Cobain trataba con poco éxito de sentir por sus venas el fantasma de Morrison. De golpe cambian a Been a Son, se les nota más cómodos.
No hay pausa, enlazan las canciones sin distancia y todos gritamos como si lo único que importara es tener veinte años y estar jodidamente cabreado. Tenemos veinte años y estamos jodidamente cabreados. Pierdo a Daniele hasta que la veo subida al escenario moviendo la cabeza y apoyándose espalda con espalda con Novoselic. Kurt parece estar en otra cosa, el cardigan verde hacía un par de canciones que le sobraba y me da miedo que mi acompañante francesa pise al bajista, descalzo, de dos metros. Siguen con versiones: Where did you sleep last night de Lead Belly. Bajista y batería cambian sus instrumentos. Dave Grohl toca muy bien el bajo, seguro que también es un guitarrista fantástico. Terminan con Jesus doesn’t want me for a sunbeam de The Vaselines. Mi padre me habló de Jerry Lee Lewis y de cómo quemaba su piano hacía cuarenta años, de Pete Townshend y Jimmi Hendrix destrozando sus guitarras, incluso recuerdo que mi primer polvo fue después de ver a Jeff Beck hacer lo propio en la película Blow Up de Antonioni. No era la primera vez que me encontraba con un tipo apuñalando una pantalla de 100w con un mástil, pero si la primera en la que casi pude sentir respirar las astillas y las lascas de pintura.
Kurt y Krist luchan con sus instrumentos tratando de imitar a Sean Connery y Christopher Lambert en Los Inmortales. Avanzo entre empujones hasta la primera fila, Daniele está sudando muy acelerada. Un tipo que está a mi derecha aprovecha que Cobain, casi en trance, se agacha hacia el público para agarrarle la bandolera que aún tiene colgada del hombro. Casi lo tira al suelo. Alguien de seguridad le reprende en neerlandés. Ya solos en el escenario lanza el cuerpo destrozado de la guitarra al público, Daniele trata de cogerlo y yo intento que no me asfixie el sudor y las camisas de felpa de una veintena de tipos que en cuestión de segundos tengo sobre mí. “Casi la pillo, ¿has visto?”, dice Daniele. “Sí, por poco”, contesto. Courtney Love comenta algo con Dave Grohl riéndose, entre bambalinas, desde el lado izquierdo del escenario. Es más guapa que en las fotos de las revistas.
Frédèric Brebant: ¿A qué crees que se debe la apatía de esta generación de jóvenes?
Kurt Cobain: ¿Te refieres a la pasividad?
Frédèric Brebant: Sí, claro.
Kurt Cobain: Es porque dormimos demasiado.
Es nuestra última noche en Gante y no, nosotros apenas dormimos. Salimos de la ciudad por el sur, pasamos Ledelberg y tomamos la autovía dirección a Bruselas. Unas horas más tarde, cruzando la frontera con Francia por Lille, en el Renault de Daniele oímos por la radio que Freddy Mercury acaba de morir. Hoy es ayer y esto ya pasó mañana. Mañana será 12 de mayo de 1938 y en el mismo escenario, donde hace dos días Nirvana dio su único concierto en Bélgica, unos obreros gritarían: Vooruit! Con el puño izquierdo en alto, después de un mitin donde piden dinero y soluciones para los niños y los refugiados que intentan huir de la Guerra de España.
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Nirvana, @Vooruit -Gent (Belgium) 23/11/1991
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Salvador J. Tamayo

Escritor. Adicto a los videojuegos shooters y las guitarras de los años 60. Escucho discos de punk y he publicado los libros: "Salitre" y "Wassalon".